RETRATOS DE UNA MELODIA

No podemos negar que la música es una manifestación artística, un género del que se goza culturalmente. Nos lleva a unos estímulos que se corresponden directamente con nuestro ser. Nos afecta de pleno en nuestro estado de ánimo individualmente, y a la vez puede mover masas de entretenimiento.
Para ser exactos se ven otros infinitos factores implicados y que pueden ser captados a través de un objetivo, la música es sonido, pero es innegable que también son gestos, expresiones, las manos, las bocas….
Hablaremos también de la música y la fotografía como dos disciplinas artísticas que han evolucionado con el paso del tiempo y con el avance de las nuevas tecnologías.
Si reflexionamos retrospectivamente la imagen de los artistas no es exclusiva de este siglo, todo ello empezó en el pasado, mucho más atrás.
Uno de los puntos de inflexión de la carrera llamémosle “fotografía musical” se marcó sobre los años 50, cuando varios artistas de la época incluyeron en sus tours a un fotógrafo fijo en las giras, su imagen personal y como se podía mostrar al mundo a través de la fotografía, se convirtieron en piezas claves del ascenso de las estrellas del momento.
Hoy en día nuestra era es digital, casi cualquier persona, tiene acceso a cámaras de fotos gracias a los smartphones. Es innegable que lo que antiguamente suponía, hacer la foto, llevar el carrete al laboratorio, positivar, secar y enviar al manager, hoy en día es vivir el momento.
En ese momento, en ese concierto, en esa actuación, cualquier, ya sean los propios managers, peluqueros, modistos, cualquiera que sea del “staff” puede publicar al instante contenido en las redes sociales y en cuestión de segundos, dar la vuelta al mundo, ganando visibilidad y posicionamiento al instante.
Por no hablar de los miles de seguidores que acuden a dichos conciertos…
En este proyecto fotográfico intentamos retratar las emociones que expresan los músicos al tocar sus instrumentos y en paralelo al público oyente, esa sacudida, ese efecto, ese viajar y volver en el tiempo al escuchar determinada melodía.